lunes, 13 de junio de 2011


El pasado 9 de abril, se ofreció un homenaje en el Barranco de la Bartolina por aquellos atecanos y bilbilitanos asesinados durante la represión de 1936.

Si el acto fue emocionante en sí, más emocionante fue ver a los familiares de estas personas, su dolor a flor de piel, con los sentimientos y pasiones, reprimidas, sólo avistadas por las lágrimas silenciosas que brotaban tanto de los ojos que ya habían visto casi todo, como de aquellos más jóvenes a los que todavía les queda mucho por ver.....


SOCIALIZACION DEL CAMPO


Escuchamos con frecuencia, los trabajadores de la tierra, que el campesino español no está capacitado para el trabajo colectivo del campo. Yo no sé lo que podrá decirse con razón de otras comarcas; no puedo apreciar la capacidad de otros camaradas; pero atendiéndome al pueblo donde nací, y en cuya tierra rindo mi trabajo desde que mis manos pudieron tener el azadón, quiero decir que tal afirmación no es justa en términos generales.

En Ateca, se puede y se debe establecer un ensayo. Si la recuperación de tierras que fueron patrimonio municipal se realiza como vienen anunciando los periódicos de Madrid, en Ateca se podrá disponer de tierras susceptibles de cultivo cerealista y de viñedo. Tenemos una Asociación de trabajadores campesinos con cerca de veinte años de existencia, en la cual hay hombres muy capaces de organizar y administrar cumplidamente una explotación colectiva de la tierra,

Ahora bien: hacen falta asistencias económicas, porque precisamente los que más necesitan de medios de trabajo carecen hasta de lo más elemental para poder adquirir herramientas, aperos, abonos, etc. Nada se conseguirá si hemos de recibir sola la tierra ¿Con qué íbamos a labrarla, abonarla y sembrarla? Mientras no llegara la cosecha , harto haríamos con poner nuestro trabajo y mal comer como pudiéramos, porque nuestras resistencias al hambre ya están probadas.

Los que afirman la falta de capacidad para un orden colectivo de trabajo, son precisamente los que más desean que no se ponga a prueba, porque redimido el trabajador del campo de los límites de un problemático jornal, sería menos asequible a las sugerencias del carácter político por los actuales propietarios de la tierra, que han venido ejerciendo a pretexto de "amos", vergonzosa coacción sobre los jornaleros y arrendatarios. Este es el punto culminante que ellos toman por objetivo para sus afirmaciones despectivas, queriendo hacer ver que sin su control la tierra no será bien administrada y la producción se vería disminuída.

Nada más lejos de la realidad. El interés de todos está por encima del interés de uno. El campesino que viera en vías de la realidad sus aspiraciones por medio de un trabajo que sabe que ha de rendir para él todo su beneficio, descontado, claro está, la parte que corresponda a la colectividad en sus relaciones con el Estado, pondría en la labor su mayor cuidado, con el máximo esfuerzo. Esto es indudable.

Luego vendría la mayor capacidad adquisitiva y, como inmediata consecuencia, el mayor consumo. No se daría el caso dolorosísimo de tener que pasar hambre por no poder vender el trigo y que la falta de consumo haga bajar el precio de la producción hasta llegar a términos ruinosos su cultivo.

Cuando la población campesina esté en condiciones de poder adquirir todo lo que necesita, y de la que actualmente carece, veremos cómo hay que forzar la producción y el equilibrio entre el consumo de unos productos y otros establece el movimiento mercantil, sin trabas que ahora lo han tenido ahogado con tasas, contingentes y otras garambainas que limitan la libertad de comercio.

Otros países, con menos tierra cultivable que España, sostienen muchos más habitantes. España tiene tierra, tiene hombres aptos y voluntad para el trabajo. Póngase en condiciones debidas y veremos. Mientras tanto, sosteniendo, por egoísmo, el arcaico sistema establecido, no pueden sentarse afirmaciones rotundas.


José Cansado Lamata en Vida Nueva, 04.04.1936

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