sábado, 3 de julio de 2010

DESDE EL DESCONOCIMIENTO ¡SALUD CAMARADA!





Nunca conocí a mi abuelo José, en mi niñez hablar del abuelo era un tema tabú, con el paso del tiempo me he dado cuenta de que no era tabú, era doloroso, muy doloroso.


Mi abuela Manuela tenia siete hijos, siempre la conocí sola, rodeada de todos sus hijos, mi padre era el mayor,, y cuando preguntaba siempre me respondía con evasivas, hasta que un día me dijo: "a mi padre lo mataron, se lo llevaron y nunca volvimos a saber de él".


Ya de más mayor, junto con mis primos fuimos recabando información, y comprendiendo...


JOSE CANSADO LAMATA, era un agricultor de Ateca, provincia de Zaragoza, pero también era concejal del ayuntamiento y secretario de la UGT, allá por el año 1936, escribía en el periódico Vida Nueva, y una vez leídos algunos de sus artículos puedo entender toda la represión e injusticia de aquellos tiempos.


Mientras JOSE CANSADO LAMATA, mi abuelo, era encarcelado y posteriormente fusilado, había "testigos" que ante el secretario judicial (y cito las palabras exactas), reconocían: "Que conocían a José Cansado Lamata, que fue Secretario de la U.G.T. y Concejal del Ayuntamiento, siendo por tanto muy destacado en su ideologia extremista, de la que hizo gran propaganda publica y privada y que les constaba positivamente que había huido a la zona roja y desaparecido"


Que vergüenza para muchos, que supongo que como tantos otros llevarán en su conciencia el coste de tantas vidas injustamente pérdidas, unos como mano inductora y otros como mano ejecutora, ¡vaya un legado para sus herederos!


A continuación, uno de los escritos de mi abuelo publicado en Vida Nueva el 09.05.1936



¡SALUD CAMARADA!


Los viejos caminos que cruzan las suaves laderas en donde las viñas,un tiempo ubérrimas, alfombraban de esmeralda con sus verdes pámpanos este campo de Ateca, repiten el eco internacional del saludo de los proletarios. ¡Salud Camarada! La bruñida (¿azada?) al hombro, reluce al sol con destellos de plata cuando hacia el tajo camina el campesino alegre de tener jornal y se empareja con el compañero que lleva el mismo rumbo y al emparejarse se saludan con las nuevas palabras. Nuevas, sí, en estos campos de viejos prejuicios en donde el jornalero habrá forzosamente de acomodar su pensamiento y su expresión a las maneras del que te lleva a trabajar. Sin tener fe había de acudir a la iglesia si el amo lo mandaba. Si alguna inquietud atormentaba su pensamiento, y acuciado por un afán de saber acudía a la conferencia sindical o el mitin político, había de sufrir censura y, a veces, el despido. No había opción: o se sometía para asegurar el pan de los suyos con el mísero jornal, o se rebelaba dejando a la familia sin tener que llevarse a la boca.


Hoy, que a virtud de grandes sacrificios se ha conseguido un poco de lo mucho que necesita el trabajador, ¡que bien suenan las palabras del saludo de los pobres! ¡Salud, Camarada! Pero no bastan los buenos mutuos deseos de salud. La salud, en muchos casos es de facilísima seguridad. Basta con que se consiga comer lo preciso. ¿cuantos trabajadores consiguen alimentación adecuada? en la época que atravesamos, hay muchos que pasan días y días comiendo algunas hierbas como cardillos, collejas, estancos, etc., y todo por primor culinario, los socorridos caracoles. Gracias a que la Naturaleza proporciona alimentos, siquiera sean tan poco nutritivos como éstos.


De otro modo, a no ser por estos míseros recursos, cuan difícil sería el sostenimiento de los pobres camaradas del campo.Pero alumbra en lontananza el sol de la redención campesina y los jornaleros se saludan fraternalmente, esperanzados con la nueva forma. De todos depende la pronta consecución de la Justicia. En nuestra propia y particular firmeza y decisión estriba el logro de nuestras aspiraciones. La suma de todos los esfuerzos supone la fuerza necesaria para que las barreras que se oponen a nuestras reivindicaciones, caigan para no levantarse jamás. Por ello, sigamos estrechando los fraternales lazos entre los trabajadores, saludando cordialmente, ¡Salud Camarada!




José Cansado Lamata en Vida Nueva 09.05.1936




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